Abierto el plazo de las nuevas convocatorias

Del diseño gráfico al UX/UI con un Bootcamp de por medio

En algún momento de nuestra vida todos hemos pensado: ¿Qué estoy haciendo? Muchos dan el paso y se arriesgan, dándole un giro de 180º y otros prefieren continuar con su vida por miedo a lo que pueda pasar. Este último caso no es el de Miguel Ángel Pedrajas, que pasó del mundo de las Bellas Artes a convertirse en un experto en UX UI Design. ¿Quieres conocer su experiencia? Él mismo nos la cuenta en esta entrevista. 

¿Miguel Ángel, qué hacías antes de decidirte por el bootcamp de UX UI Product Design? 

 “Desde que acabé la carrera de Bellas Artes entré en el sector de las artes gráficas por mi especialidad en diseño gráfico. Poco a poco, fui capacitándome en preimpresión y planificación, áreas en las que he estado trabajando durante estos años”. 

¿Qué fue lo que te llevó a dar el paso y reinventarte hacia una nueva profesión?

 “Fueron varios factores lo que me hicieron tomar esta decisión. Por un lado el sector de las artes gráficas es uno de los más castigados, la incertidumbre es importante. Por otra parte, siempre me ha interesado el sector tecnológico y quería formar parte de él. Así que hace unos meses no me lo pensé más y decidí dar el salto”. 

¿Por qué un bootcamp de diseño UX/UI?

 “Fue curioso porque, hablando con un amigo me comentó que era un campo en el que igual podría aprovechar mi experiencia en diseño y no tener que empezar de cero. También es cierto que lo que a priori puede parecer una ventaja, en este tipo de cambios, a veces es mejor no saber nada que arrastrar tus sesgos y conocimientos.  Comencé a darle vueltas a esa idea y me documenté, vi que sí que podría tener experiencia que fuera compatible, pero también una mente abierta a desaprender y volver a empezar. Por otra parte, trabajar en el diseño de producto y en mejorar la experiencia de usuario me apasiona.

En cuanto a por qué un bootcamp y no un máster, sinceramente, no podía permitirme perder un año de mi vida yendo a clase dos o tres días a la semana. Necesitaba formación intensa con mucha práctica y la opción del bootcamp me proporcionaba ambas cosas”. 

Una vez metido en harina… ¿Cómo fue tu experiencia en el bootcamp? ¿Qué te pareció?

 “La verdad es que tenía claro que iba a ser duro. Había visto testimonios de gente que ya había pasado por ellos. Intenté leer la máxima documentación posible antes del inicio y, una vez empezado el curso, organizarme para ir siempre al día y no faltar a una sola clase.  A nivel de materia estoy muy satisfecho porque hemos abordado las últimas metodologías y teorías que existen. Al menos cuando he acudido a charlas de profesionales del sector me he dado cuenta de que sus metodologías y manera de trabajar son las mismas que hemos manejado en el bootcamp.  Las clases eran bastante dinámicas, donde dábamos dos o tres horas de teoría al día y el resto era ponerlo en práctica. Ejercicios, debate, retos, manejo de herramientas como Figma, proyectos personales, proyectos en equipo con algunas de las startups de Lanzadera…” 

¿Y qué tal el profesorado?

 “Te puedo asegurar que no había ni un segundo para aburrirse. Miriam y Dani, nuestros profesores, son muy exigentes y críticos. No se conforman con que su alumnado cubra el expediente con cualquier tipo de entrega. Siempre están pidiendo lo máximo de cada uno, lo que supone un reto extra que ayuda a sacar lo mejor de ti. Pero cuando necesitas ayuda en algún punto o pasas algún bache, son comprensivos y ponen de su parte para dar ese empuje que necesites. En mi caso, me ha gustado mucho ese nivel de exigencia porque nos ha entrenado (y en ocasiones estresado, algo que después experimentas en el mundo real cuando te pones a trabajar) muchísimo.

 También es cierto que el bootcamp no habría sido lo mismo sin mis compañeras. Han sido otro de los regalos que me llevo de la experiencia. Desde el primer minuto conectamos de maravilla, aun teniendo circunstancias muy diferentes. Trabajar día a día con ellas, ayudarnos, compartir inquietudes, ver diferentes enfoques, disfrutar nuestra evolución… ha hecho de nosotros un grupo muy unido del que estoy enormemente agradecido. Pero también con el resto de compañeros y compañeras de las otras verticales ha ocurrido lo mismo.  Todo el alumnado de nuestra promoción compartimos grandes momentos juntos y creamos vínculos de amistad fuera de lo normal, lo que nos ayudó muchísimo a la hora de realizar talleres comunes o el Desafío de Tripulaciones. Lo cierto es que el espacio de nuestras instalaciones en Valencia, dentro del complejo de EDEM, son una maravilla e invitan a estar allí 24 horas”. 

Durante el bootcamp trabajáis sobre un proyecto personal. Háblanos del tuyo, PowIn.

 “Cuando se nos pidió que eligiéramos un tema sobre el que desarrollar nuestro proyecto personal tenía claro que debía ser algo relacionado con el medioambiente y la sostenibilidad.  La obsolescencia programada era un concepto que me llamaba siempre la atención porque me parece que se basa en un sistema muy perverso de crear desechos, destruir los recursos finitos del planeta y en el que la sociedad parece encontrarse relativamente conforme pese a los enormes costes económicos y personales que implica. 

 

Así que me lancé el reto de cómo podríamos combatir la obsolescencia programada. Y el proyecto fue evolucionando conforme avanzábamos en los temas y metodologías que trabajábamos en clase.  Tras la fase de investigación me encontré con un montón de descubrimientos e hipótesis que validar. El problema tenía muchos enfoques desde los que actuar, así que había que decidirse cuál de ellos escoger. 

Decidí finalmente darle las herramienta al ciudadano para, no solo informarle de dispositivos obsolescentes y los fabricantes que los crean, sino también hacer un seguimiento de dispositivos, incluidos los que ya tiene y predecir cuándo es probable que presenten problemas, subir sus propias valoraciones y opiniones, así como conocer alternativas, consejos e información sobre leyes y derechos del consumidor en su región. Así nació PowIn como producto, cuyo principal motor es su comunidad de usuarios”. 

Has tenido que realizar un análisis heurístico ¿Qué es eso?

 “Una evaluación heurística nos ayuda a identificar problemas comunes de usabilidad en la interfaz de usuario utilizando un conjunto de reglas establecidas. Estas reglas son como las mejores prácticas que se han demostrado que mejoran la experiencia del usuario. Una vez identificadas nos permiten estudiar cómo resolverlas y mejorar la satisfacción y experiencia. No hay que olvidar que las soluciones evolucionan a partir de la iteración continua”. 

Has utilizado Test A/B. ¿Qué son y por qué son importantes en el diseño UX/UI?

 “Un test A/B es una forma de probar el cambio que provoca un elemento de diseño a la hora de lograr un objetivo específico. En mi caso, en el análisis heurístico detecté que el icono asociado a “Mis dispositivos” podría provocar confusión al usuario. Para comprobarlo hice un test donde a unos usuarios les mostraba la versión original y estudiaba su comportamiento ante ese botón. Hice la misma prueba con la versión del nuevo icono con otros usuarios distintos. Los resultados son muy útiles para tomar decisiones basadas en el usuario y no en hipótesis o el criterio del diseñador”. 

¿Te sientes preparado para trabajar como diseñador UX/UI?

 “Absolutamente. Y no solo eso, lo estoy deseando. Tengo claro que me quedan muchas cosas por aprender que solo me las va a dar la experiencia. Pero creo que gracias al bootcamp tengo conocimientos suficientes para lanzarme al reto laboral diario y empezar a aportar mi granito de arena en el diseño de productos y experiencia de usuario”. 

¿Qué más destacarías del bootcamp de UX/UI Product Design?

 “Lo más destacable es que combina muy bien elementos necesarios en diferentes fases de desarrollo de un producto, como su planificación, conocimiento e interés por el usuario, desarrollo de interfaces usables y metodologías ágiles”. 

¿Recomendarías hacer un bootcamp en The Bridge? ¿Para quién es este tipo de formación?

 “Sí, es más, ya se lo he recomendado a más de un conocido. Sobre todo para aquellas personas que quieran dar un giro personal y profesional a su vida. Yo diría que casi todos los que coincidimos en mi promoción estábamos en esa situación. Pero ojo, tienes que tener claro que hay que hacer un gran esfuerzo y estar comprometido. Para las personas que se están planteando hacer un bootcamp en The Bridge, les recomendaría que aprovechen las jornadas de puertas abiertas para conocer al profesorado y poder hacerles todas las preguntas que les inquieten. A mí me ayudó mucho poder hablar con Miriam y Dani antes de decidirme hacer el bootcamp”. Y tú… ¿te atreves?

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The Bridge es una aceleradora digital que potencia el talento de las personas y el empleo de calidad a la vez que mejora la productividad de las empresas favoreciendo así al crecimiento económico.

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En algún momento de nuestra vida todos hemos pensado: ¿Qué estoy haciendo? Muchos dan el paso y se arriesgan, dándole un giro de 180º y otros prefieren continuar con su vida por miedo a lo que pueda pasar. Este último caso no es el de Miguel Ángel Pedrajas, que pasó del mundo de las Bellas Artes a convertirse en un experto en UX UI Design. ¿Quieres conocer su experiencia? Él mismo nos la cuenta en esta entrevista. 

¿Miguel Ángel, qué hacías antes de decidirte por el bootcamp de UX UI Product Design? 

 “Desde que acabé la carrera de Bellas Artes entré en el sector de las artes gráficas por mi especialidad en diseño gráfico. Poco a poco, fui capacitándome en preimpresión y planificación, áreas en las que he estado trabajando durante estos años”. 

¿Qué fue lo que te llevó a dar el paso y reinventarte hacia una nueva profesión?

 “Fueron varios factores lo que me hicieron tomar esta decisión. Por un lado el sector de las artes gráficas es uno de los más castigados, la incertidumbre es importante. Por otra parte, siempre me ha interesado el sector tecnológico y quería formar parte de él. Así que hace unos meses no me lo pensé más y decidí dar el salto”. 

¿Por qué un bootcamp de diseño UX/UI?

 “Fue curioso porque, hablando con un amigo me comentó que era un campo en el que igual podría aprovechar mi experiencia en diseño y no tener que empezar de cero. También es cierto que lo que a priori puede parecer una ventaja, en este tipo de cambios, a veces es mejor no saber nada que arrastrar tus sesgos y conocimientos.  Comencé a darle vueltas a esa idea y me documenté, vi que sí que podría tener experiencia que fuera compatible, pero también una mente abierta a desaprender y volver a empezar. Por otra parte, trabajar en el diseño de producto y en mejorar la experiencia de usuario me apasiona.

En cuanto a por qué un bootcamp y no un máster, sinceramente, no podía permitirme perder un año de mi vida yendo a clase dos o tres días a la semana. Necesitaba formación intensa con mucha práctica y la opción del bootcamp me proporcionaba ambas cosas”. 

Una vez metido en harina… ¿Cómo fue tu experiencia en el bootcamp? ¿Qué te pareció?

 “La verdad es que tenía claro que iba a ser duro. Había visto testimonios de gente que ya había pasado por ellos. Intenté leer la máxima documentación posible antes del inicio y, una vez empezado el curso, organizarme para ir siempre al día y no faltar a una sola clase.  A nivel de materia estoy muy satisfecho porque hemos abordado las últimas metodologías y teorías que existen. Al menos cuando he acudido a charlas de profesionales del sector me he dado cuenta de que sus metodologías y manera de trabajar son las mismas que hemos manejado en el bootcamp.  Las clases eran bastante dinámicas, donde dábamos dos o tres horas de teoría al día y el resto era ponerlo en práctica. Ejercicios, debate, retos, manejo de herramientas como Figma, proyectos personales, proyectos en equipo con algunas de las startups de Lanzadera…” 

¿Y qué tal el profesorado?

 “Te puedo asegurar que no había ni un segundo para aburrirse. Miriam y Dani, nuestros profesores, son muy exigentes y críticos. No se conforman con que su alumnado cubra el expediente con cualquier tipo de entrega. Siempre están pidiendo lo máximo de cada uno, lo que supone un reto extra que ayuda a sacar lo mejor de ti. Pero cuando necesitas ayuda en algún punto o pasas algún bache, son comprensivos y ponen de su parte para dar ese empuje que necesites. En mi caso, me ha gustado mucho ese nivel de exigencia porque nos ha entrenado (y en ocasiones estresado, algo que después experimentas en el mundo real cuando te pones a trabajar) muchísimo.

 También es cierto que el bootcamp no habría sido lo mismo sin mis compañeras. Han sido otro de los regalos que me llevo de la experiencia. Desde el primer minuto conectamos de maravilla, aun teniendo circunstancias muy diferentes. Trabajar día a día con ellas, ayudarnos, compartir inquietudes, ver diferentes enfoques, disfrutar nuestra evolución… ha hecho de nosotros un grupo muy unido del que estoy enormemente agradecido. Pero también con el resto de compañeros y compañeras de las otras verticales ha ocurrido lo mismo.  Todo el alumnado de nuestra promoción compartimos grandes momentos juntos y creamos vínculos de amistad fuera de lo normal, lo que nos ayudó muchísimo a la hora de realizar talleres comunes o el Desafío de Tripulaciones. Lo cierto es que el espacio de nuestras instalaciones en Valencia, dentro del complejo de EDEM, son una maravilla e invitan a estar allí 24 horas”. 

Durante el bootcamp trabajáis sobre un proyecto personal. Háblanos del tuyo, PowIn.

 “Cuando se nos pidió que eligiéramos un tema sobre el que desarrollar nuestro proyecto personal tenía claro que debía ser algo relacionado con el medioambiente y la sostenibilidad.  La obsolescencia programada era un concepto que me llamaba siempre la atención porque me parece que se basa en un sistema muy perverso de crear desechos, destruir los recursos finitos del planeta y en el que la sociedad parece encontrarse relativamente conforme pese a los enormes costes económicos y personales que implica. 

 

Así que me lancé el reto de cómo podríamos combatir la obsolescencia programada. Y el proyecto fue evolucionando conforme avanzábamos en los temas y metodologías que trabajábamos en clase.  Tras la fase de investigación me encontré con un montón de descubrimientos e hipótesis que validar. El problema tenía muchos enfoques desde los que actuar, así que había que decidirse cuál de ellos escoger. 

Decidí finalmente darle las herramienta al ciudadano para, no solo informarle de dispositivos obsolescentes y los fabricantes que los crean, sino también hacer un seguimiento de dispositivos, incluidos los que ya tiene y predecir cuándo es probable que presenten problemas, subir sus propias valoraciones y opiniones, así como conocer alternativas, consejos e información sobre leyes y derechos del consumidor en su región. Así nació PowIn como producto, cuyo principal motor es su comunidad de usuarios”. 

Has tenido que realizar un análisis heurístico ¿Qué es eso?

 “Una evaluación heurística nos ayuda a identificar problemas comunes de usabilidad en la interfaz de usuario utilizando un conjunto de reglas establecidas. Estas reglas son como las mejores prácticas que se han demostrado que mejoran la experiencia del usuario. Una vez identificadas nos permiten estudiar cómo resolverlas y mejorar la satisfacción y experiencia. No hay que olvidar que las soluciones evolucionan a partir de la iteración continua”. 

Has utilizado Test A/B. ¿Qué son y por qué son importantes en el diseño UX/UI?

 “Un test A/B es una forma de probar el cambio que provoca un elemento de diseño a la hora de lograr un objetivo específico. En mi caso, en el análisis heurístico detecté que el icono asociado a “Mis dispositivos” podría provocar confusión al usuario. Para comprobarlo hice un test donde a unos usuarios les mostraba la versión original y estudiaba su comportamiento ante ese botón. Hice la misma prueba con la versión del nuevo icono con otros usuarios distintos. Los resultados son muy útiles para tomar decisiones basadas en el usuario y no en hipótesis o el criterio del diseñador”. 

¿Te sientes preparado para trabajar como diseñador UX/UI?

 “Absolutamente. Y no solo eso, lo estoy deseando. Tengo claro que me quedan muchas cosas por aprender que solo me las va a dar la experiencia. Pero creo que gracias al bootcamp tengo conocimientos suficientes para lanzarme al reto laboral diario y empezar a aportar mi granito de arena en el diseño de productos y experiencia de usuario”. 

¿Qué más destacarías del bootcamp de UX/UI Product Design?

 “Lo más destacable es que combina muy bien elementos necesarios en diferentes fases de desarrollo de un producto, como su planificación, conocimiento e interés por el usuario, desarrollo de interfaces usables y metodologías ágiles”. 

¿Recomendarías hacer un bootcamp en The Bridge? ¿Para quién es este tipo de formación?

 “Sí, es más, ya se lo he recomendado a más de un conocido. Sobre todo para aquellas personas que quieran dar un giro personal y profesional a su vida. Yo diría que casi todos los que coincidimos en mi promoción estábamos en esa situación. Pero ojo, tienes que tener claro que hay que hacer un gran esfuerzo y estar comprometido. Para las personas que se están planteando hacer un bootcamp en The Bridge, les recomendaría que aprovechen las jornadas de puertas abiertas para conocer al profesorado y poder hacerles todas las preguntas que les inquieten. A mí me ayudó mucho poder hablar con Miriam y Dani antes de decidirme hacer el bootcamp”. Y tú… ¿te atreves?